Silvia, la muñeca viajera

Todas se están marchando. Hace rato que han decidido revelarse y salir de viaje. La primera fue aquella a la que Kafka le servía de cartero. La segunda fue alguien de Rusia. Una matrioshka, según supe, con todas sus matrioshkitas dentro, excepto una de ellas que decidió no seguirlas porque decía que le daba miedo el mundo, pero esa es otra historia. El caso es que miles más decidieron seguir el mismo camino. Pronto los niños no tendrán a nadie con quién jugar, pero ese también es otro tema que puede resolverse con cochecitos o juegos de té.

Mi nombre es Silvia. Mi niña se llama Esther. Es dulce y sentimental, como un bombón. No, como una paleta de cajeta. Esas sí son dulces y sentimentales. Tiene una sonrisa tan particular y unos dedos pequeñitos. La conozco desde que llegó a casa. Conozco a todos en esa familia porque yo estuve antes que ellos y eso ha hecho que no pueda mirarla a la cara para decirle que me voy, así que le he escrito una carta esperando que algún deslumbrante escritor la encuentre para que la pobrecita de Esther sepa porqué me he ido, aunque ni yo lo sepa.

Querida Esther:

Espero que algún deslumbrante escritor te lea esto, porque ya sé que tú no sabes leer.

Tengo que irme, pequeña. Debo conocer el mundo. He estado tanto tiempo junto a esta familia que decidí que merecía un descanso. Quiero descansar de tu padre borracho, de tu madre tan caprichosa, de los abrazos tan fuertes que me das cuando ellos se golpean, de los mocos que tu prima me deja cada que van a visitarlos. Dile a tu madre que lamento mucho dejarlos. Dile a tu abuela que la sigo extrañando. Ella ha sido la mejor. Y dile a tu padre que a mi regreso espero no encontrarlo en la casa.

Iré a leer a Tolstoi en su natal Rusia. Leeré a Arreola paseando por alguna de las calles de Zapotlán. Conoceré a Joyce Carol Oates. Veré la Torre Eiffel mientras pienso en lo que hizo Hemingway y Dalí en aquel país. Voy a viajar mucho para leer mucho y luego volveré. Casi puedo prometerlo.

Tu fiel y única amiga, Silvia.

P. D. También discúlpame con Barbie y Ken, pero no los dejes tocar mis cosas. Esos avaros agarraran lo que puedan en el momento que sepan que me fui.

Y aquí estoy, tomando un vuelo a quién sabe dónde para leer a quién sabe quién. Y aquí esta este sitio, para hablar de esas aventuras. Bienvenidos sean todos a la mente de una muñeca viajera.

avión

Nota importantísima:

Quiero conocer a más muñecas/os que se han ido por el mundo. Este sitio acepta sus colaboraciones (reseñas, artículos, o cualquier cosa relacionada a la literatura o cualquier forma de expresión) y yo acepto recomendaciones para tener más de dónde leer y más lugares que visitar.

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